domingo, 3 de noviembre de 2013

Hagamos de este amor un arte.

Decidle que no se puede ser tan puta
y dejarme sin palabras, 
que yo ya tenia a mis musas,
y ahora también la tengo a ella,
entre la espalda y el corazón.

Decidle que no puede atarme a su cama, 
secar mis lágrimas,
y arrebatarme sentimientos.
Que no puede follarme,
robarme los orgasmos
y apoderarse de mi arte. 

Decidle que me ha despojado de palabras,
y se ha adueñado de mis versos.
De la poesía y la música,
de la tinta y el papel.
Que ella es arte,
y solo deseo rimar su voz con mis gemidos.

Decidle que si busco inspiración, la encuentro a ella.
E imagino.
Acariciar el contorno de su cuerpo,
perderme entre sus piernas.
Tocar el piano en sus costillas,
y adentrarme en su corazón.

¿Y dime tú, qué hago ahora,
sin palabras, sin tinta ni papel?
¿Qué hago ahora, sin ti
y sin mis musas?
¿Qué hago ahora sin mi arte?

Que no todo lo que viene se va,
ni lo que un día llego desaparece.
Que la distancia no es de más,
ni la cercanía de menos.
Que las palabras poco significan
si no provienen del corazón.
Y yo no tengo corazón
si no es el tuyo conmigo,
ni el mío sin ti.

Los versos ya no están bajo la falda de cualquiera,
ni entre las sábanas de otra cama,
si no es la tuya.
No los encuentro en besos color carmín,
en las manos ágiles de otra puta
o en el cigarro de después.
Se esconden entre tu espalda y tu corazón.

Solo te pediré dos cosas.
Vete y llévate todo aquello que quieras de mi,
pero deja por favor el olor de tu sexo.
O quédate,
y hagamos de este amor un arte,
creemos palabras, sin tinta ni papel.

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