martes, 19 de noviembre de 2013

Café, pero contigo.

Siempre dije que mi bebida favorita era el café,
solo, por su olor y su amargura.
Hasta que te conocí, supongo.
Ahora me gusta contigo, y con un poco de hielo.
Y me gustas tú.

Los hay que hablan de caminos y coincidencias, del destino,
que las cosas aparecen cuando menos te lo esperas.
Capullos, cómo les gusta hablar.
Yo tuve que buscarte y perseguirte para encontrarte,
y ahora vivo en el séptimo cielo,
pero no me hace falta bajar
porque también sé que es estar en lo más hondo,
consumida por las lágrimas de la desesperación del no tenerte.

Igual que quererte implica amarte,
no conlleva poseerte.
Querer no es ocupar un mismo espacio
o vivir las mismas horas,
no es apuntar en una misma dirección
y perseguir un mismo sueño.
Querer va más allá, 
así que alineemos intereses:
yo me acabo este café
y tú me absorbes hasta el alma,
y mientras fumas un cigarro,
me encargo de encender tu vida.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Y echarte de menos.

Te conocí,
y una parte de mi corazón se quedó allí, contigo.
Y ahora, me cuesta respirar
- y pensar que se encargaba de bombear sangre-,
aunque quizá es por el nudo al pronunciar tu nombre.

Y creo que te echo de menos.
Creo, por temor a afirmarlo.
O es que estás en todas partes.

Te sueño demasiado,
te pienso algo más,
y tocarte, bien poco.
Te veo en el caminar de otra gente
o en el balanceo de sus manos,
que no son las nuestras.
Tu risa, la oigo en cada esquina,
la persigo, y al girar, has huído.
Prefiero pensar que no te he alcanzado.

¿Y cómo voy a alcanzarte
si nos separan muchos quilómetros,
algunos países, y otras tantas horas?

Prometiste una vida juntas,
pero esta distancia augura una muerte prematura.
O es un delirio, por no verte.
Aunque tu voz, mi salvación.

Fue tu culpa, por malacostumbrarme.
La mía, por dejarme enamorar.
Por como soy estando contigo,
lo vacía que me quedo sin ti.
El perderme entre tus brazos
y encontrate entre mis ganas.
El color de tu sonrisa,
el sabor de esos besos -en mis labios,
o entre mis piernas-.
Las caricias en la espalda,
y los orgasmos del te quiero.

Deberías venir,
no para estar conmigo,
si no para no estar yo sin ti.
Porque mi cama reclama por tu ausencia
y yo reclamo tu presencia.
Porque el amor, cariño,
es follarte despacito y besarte los te quiero.
Es nostalgia al acostarte
y anhelo en mi despertar;
fingir seguir dormida, y observarte de reojo.
El amor es olvidar a este mundo,
y girar en torno a ti.

Creo que vivo en un pasado contigo,
pensando en el futuro que nos queda por compartir.

Sí, te echo de menos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuatro.

Las cuatro de mi madrugada,
pero ojalá fueran en la tuya.
Cuatro meses.
Cuatro estaciones y caricias.
Nuestras cuatro manos entrelazadas.
Cuatro besos y un sentimiento; un te quiero.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hagamos de este amor un arte.

Decidle que no se puede ser tan puta
y dejarme sin palabras, 
que yo ya tenia a mis musas,
y ahora también la tengo a ella,
entre la espalda y el corazón.

Decidle que no puede atarme a su cama, 
secar mis lágrimas,
y arrebatarme sentimientos.
Que no puede follarme,
robarme los orgasmos
y apoderarse de mi arte. 

Decidle que me ha despojado de palabras,
y se ha adueñado de mis versos.
De la poesía y la música,
de la tinta y el papel.
Que ella es arte,
y solo deseo rimar su voz con mis gemidos.

Decidle que si busco inspiración, la encuentro a ella.
E imagino.
Acariciar el contorno de su cuerpo,
perderme entre sus piernas.
Tocar el piano en sus costillas,
y adentrarme en su corazón.

¿Y dime tú, qué hago ahora,
sin palabras, sin tinta ni papel?
¿Qué hago ahora, sin ti
y sin mis musas?
¿Qué hago ahora sin mi arte?

Que no todo lo que viene se va,
ni lo que un día llego desaparece.
Que la distancia no es de más,
ni la cercanía de menos.
Que las palabras poco significan
si no provienen del corazón.
Y yo no tengo corazón
si no es el tuyo conmigo,
ni el mío sin ti.

Los versos ya no están bajo la falda de cualquiera,
ni entre las sábanas de otra cama,
si no es la tuya.
No los encuentro en besos color carmín,
en las manos ágiles de otra puta
o en el cigarro de después.
Se esconden entre tu espalda y tu corazón.

Solo te pediré dos cosas.
Vete y llévate todo aquello que quieras de mi,
pero deja por favor el olor de tu sexo.
O quédate,
y hagamos de este amor un arte,
creemos palabras, sin tinta ni papel.